DICCIONARIO DEL
ESCÉPTICO

Robert Todd Carroll

 logo.gif (4146 bytes)
SkepDic.com


 

vertline.gif (1078 bytes)

BLONDLOT Y LOS RAYOS N

Rene Prosper Blondlot (1849-1930) fue un físico francés que afirmó haber descubierto un nuevo tipo de radiación, poco después de que Roentgen descubriera los rayos X. A la nueva radiación le llamó rayos N, por Nancy, el nombre de la ciudad y universidad donde el vivió y trabajó. Blondlot estaba tratando de polarizar los rayos X cuando afirmó haber descubierto su nueva forma de radiación. Docenas de científicos confirmaron la existencia de los rayos N en sus propios laboratorios. Sin embargo los rayos N no existen. ¿Cómo pudieron tantos científicos equivocarse? Ellos se engañaron a sí mismos pensando que veían algo cuando en realidad no era así. Ellos vieron lo que ellos querían ver con sus instrumentos, no lo que realmente estaba ahí (o, en este caso, lo que no estaba ahí).

La historia de Blondlot es una historia de autoengaño entre los científicos. Debido a que mucha gente tiene la idea equivocada de que la ciencia debe ser infalible y fuente de verdades absolutamente ciertas, ven el episodio Blondlot como una justificación a su excesivo escepticismo hacia la ciencia. Valoran historias tales como la relativa a Blondlot y los rayos N fantasma porque es una historia de un científico famoso que comete un gran error. Sin embargo, si uno entiende a la ciencia y a los científicos de manera apropiada, el episodio Blondlot no indica mas que la falibilidad de los científicos y la naturaleza autocorrectiva de la ciencia.

Blondlot aseveró que los rayos N exhibían propiedades imposibles y mas aún que eran emitidos por todas las sustancias excepto la madera verde y ciertos metales tratados. En 1903 Blondlot afirmó que había generado rayos N usando un alambre caliente dentro de un tubo de hierro. Los rayos eran detectados por un filamento de sulfuro de calcio que resplandecía ligeramente en la oscuridad cuando los rayos eran refractados a través de un prisma de aluminio en un ángulo de 60 grados. De acuerdo a Blondlot, un haz estrecho de rayos N era refractado a través del prisma y producía un espectro en un área. Los rayos N fueron reportados como invisibles, excepto cuando incidían en el filamento tratado. Blondlot movía el filamento a través del tubo donde los rayos N se pensaba saldrían y cuando el filamento se iluminaba se concluía que debía ser por los rayos N.

La revista Nature se mostraba escéptica ante las aseveraciones de Blondlot, ya que los laboratorios en Inglaterra y Alemania no habían sido capaces de replicar los resultados del francés. Nature envió al físico estadounidense Robert W. Wood de la Universidad Johns Hopkins a investigar el descubrimiento de Blondlot. Wood sospechaba que los rayos N eran una ilusión. Para demostrarlo, quitó el prisma del dispositivo de detección de los rayos N, sin notificárselo a Blondlot o a su asistente. Sin el prisma, la máquina no podría funcionar. A pesar de eso, cuando el asistente de Blondlot llevó a cabo el siguiente experimento detectó rayos N. Wood despues trató subrepticiamente de restituir el prisma pero el asistente lo vió y pensó que estaba removiéndolo. La siguiente vez que llevó a cabo el experimento, el asistente juró que el no pudo ver rayos N. Pero el tendría que haberlos visto, ya que el equipo estaba en completo orden.

De acuerdo a Martin Gardner, la exposición de Blondlot por Wood llevó a la locura y muerte al científico francés [Gardner, p. 345 n. 1]. ¿Pero aquellos que verificaron los experimentos de Blondlot acerca de los rayos N fueron estúpidos o incompetentes? No necesariamente, ya que el asunto no es de inteligencia o competencia, sino de la psicología de la percepción. Blondlot y sus seguidores sufrieron “ de alucinaciones visuales autoinducidas” (ibid).

¿Cual es la lección del episodio Blondlot? James Randi escribe ...la ciencia no siempre aprende de sus errores. Visitando Nancy recientemente y hablando del tema de la pseudociencia, discutí este ejemplo y aunque estaba en la ciudad que le dió el nombre a los rayos N, nadie en la audiencia había oido hablar de ellos, o de Blondlot, ¡ni siquiera los profesores de la Universidad de Nancy! [James Randi en Cal Tech].

El hecho de que Blondlot no sea recordado en Nancy debe ser considerado como una señal de que la ciencia sí aprende de sus propios errores. El hecho de que Blondlot no sea considerado profeta en su propia tierra es una señal saludable de que a pesar que los científicos cometen errores con frecuencia, algunos muy grandes, otros científicos descubrirán tales errores y regresan a la ciencia al sendero correcto de entender la naturaleza. Aquellos que piensan que la ciencia debe ser infalible no entienden la naturaleza de la ciencia.

 

 

 

©copyright 2008
Robert Todd Carroll