DICCIONARIO DEL
ESCÉPTICO

Robert Todd Carroll

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Percepción en las plantas (efecto Backster)

 

 

Las plantas son seres vivos con las paredes celulares de celulosa que carecen de órganos sensoriales o nerviosos. Los animales no tienen las paredes celulares de celulosa pero tienen órganos sensoriales o nerviosos. Los animales son inteligentes; las plantas no lo son. Es decir, los animales pueden experimentar varias emociones, placer y dolor. Para la percepción se necesita un sistema nervioso. Las plantas reaccionan a los estímulos físicos y químicos, pero no hay ninguna justificación para afirmar que las plantas sean conscientes de estas reacciones, que son seres autoconscientes o conscientes. Las plantas, como todos los seres vivos, han evolucionado por selección natural y artificial . Algunas adaptaciones de la planta pueden parecer "inteligentes", pero llamar inteligentes a las plantas, o afirmar que existe una "Neurobiología vegetal" es hablar metafóricamente y es poco más que un truco publicitario para llamar la atención y tal vez ganar algo de dinero.

 

Un fisiólogo nunca intentaría poner a prueba la autoconciencia de plantas o sus "poderes extrasensoriales" porque sus conocimientos son suficientes como para descartar la posibilidad de que puedan tener sentimientos o percepciones en el sentido que los humanos damos a estas palabras. Resumiendo, las plantas no tienen cerebro ni nada similar al cerebro. En ese caso también se podría hablar del cerebro y el sistema nervioso de las bacterias o los virus.

 

Sin embargo, una persona totalmente ignorante de la fisiología de plantas y animales no sólo probó que las plantas poseen capacidad de percepción y sensación; también afirmó tener pruebas científicas de que las plantas experimentan una amplia gama de emociones y pensamientos. Además, afirmó que las plantas pueden leer las mentes humanas. Su nombre es Cleve Backster y publicó su investigación en el  International Journal of Parapsychology ("Evidencias de una percepción primaria en la vida de la planta," vol. 10, núm. 4, invierno de 1968, págs. 329-348). Sometió unas plantas a la prueba del polígrafo y encontró que reaccionaban a pensamientos y amenazas.

 

El Dr. Backster afirma tener un doctorado en Medicina "Complementaria", lo que le ha permitido ocupar una posición en una institución no acreditada de larguísimo nombre: el California Institute for Human Science Graduate School and Research Center, fundada por el Dr. Hiroshi Motoyama para el estudio de "el ser humano tridimensional". Del doctor Motoyama se afirma que es un científico y un sacerdote sintoísta que "ha despertado a los estados de conciencia que permiten ver más allá de los límites del espacio y el tiempo".

 

La afirmaciones de Backster fueron refutadas por Horowitz, Lewis y Gasteiger (1975) y Kmetz (1977). Kmetz resumió el caso contra Backster en un artículo para el Skeptical Inquirer en 1978: Backster no había utilizado controles adecuados en su estudio. Cuando se tomaron las precauciones necesarias, no podría detectarse ninguna reacción de la planta a pensamientos o amenazas. Estos investigadores concluyeron que los resultados de la prueba del polígrafo pueden haber sido debidos a una serie de factores, tales como la electricidad estática, movimientos en la habitación, cambios en la humedad, etc..

 

Sin embargo, Backster se ha convertido en la niña mimada de varias corrientes ocultistas, parapsicológicas y pseudocientíficas. Su trabajo ha sido citado en defensa de la radiestesia, diversas formas de sanación energética, visualización remota, y el programa de control mental Silva (ahora conocido como el método Silva). En 1995, Backster fue invitado a la Convención Internacional de Silva en Laredo, Texas. Casi treinta años después de su "descubrimiento" original, todavía está contando la misma historia. Es una historia muy reveladora y vale la pena repetir. Muestra su naturaleza curiosa, así como su aparente ignorancia de los peligros del sesgo de confirmación y del autoengaño. Backster claramente no entiende por qué los científicos usan controles en sus estudios.

 

 

El "laboratorio" y la experiencia Eureka.

 

Backster nos dice que fue un 2 de febrero de 1966 cuando hizo su primer experimento en su "laboratorio" en la ciudad de Nueva York . Su "laboratorio" no era un laboratorio de Ciencias. De hecho, no era un laboratorio al principio. Era el lugar en el que llevó a cabo su aprendizaje en el uso del polígrafo. Había una planta en la sala. Recuerda lo siguiente:

 

"No sé por qué, se me ocurrió que sería interesante ver cuánto tarda el agua en llegar desde la raíz, a lo largo del tronco hasta las hojas. Después de hacer un riego de saturación de la planta, pensé: "Bueno Caramba, tengo un polígrafo. Vamos a colocar el sensor que mide la respuesta galvánica de la piel en la hoja."

 

El sensor de respuesta galvánica de la piel (GSR) de un polígrafo mide la resistencia de la piel a una pequeña corriente eléctrica. Los defensores de la prueba del polígrafo creen que las variaciones en la conductividad eléctrica de la piel están relacionadas con la ansiedad y, por lo tanto, con la veracidad. La teoría es que cuando una persona miente está ansiosa y aumenta ligeramente la sudoración y, con el sudor, disminuye la resistencia a la corriente eléctrica. Claramente, Backster era una persona muy curiosa. Una persona menos inquisitiva probablemente no le importaría saber cuánto tarda el agua desde la raíz hasta las hojas de una planta de la oficina. A Backster no sólo le importaba, sino que usó su polígrafo como un dispositivo de medición. Él razonó de la siguiente manera:

 

"Pensé que así como el agua subía por el tronco, la hoja se saturaría de agua y sería un mejor conductor y eso me daría el tiempo de subida del agua... Sería capaz de verlo en la gráfica del polígrafo."

 

¿Por qué indicaría esto el polígrafo? Porque, dice, usaba un puente de Wheatstone, un circuito diseñado para medir los cambios de resistencia". Predijo que la resistencia lentamente caería y aumentarían los trazados en su papel de polígrafo. En cambio, sucedió lo contrario, lo cual, dice, "me sorprendió un poco."

 

Al parecer, movió los electrodos y vio que el perfil que trazaba el polígrafo era "el típico de un ser humano cuando le estás haciendo una pregunta que podría meterlo en problemas". Backster afirma que renunció entonces a su interés en medir el tiempo que tarda el agua en llegar desde las raíces hasta las hojas. Dice que pensó que la planta estaba intentando ""Enseñarme reacciones similares a la gente". Dice que su siguiente pensamiento fue: "¿Qué puedo hacer que suponga una amenaza para el bienestar de la planta, el equivalente a una pregunta relevante con respecto a un delito que podría ser una amenaza para una persona sometida al polígrafo si está mintiendo?" Esto es verdaderamente increíble. El contorno del gráfico mostró una identificación inmediata de la planta con sus pensamientos. Hasta ese momento, al parecer, Backster nunca sospechó que las plantas en su oficina eran como personas y responderían de manera similar. Por qué se le ocurrió amenazar a la planta no está muy claro. Dudo que amenazara a sus sujetos humanos. Tampoco está claro que la respuesta a una amenaza para el bienestar sea la misma que la respuesta de alguien descubierto en una mentira. Por lo menos Backster parece no haber considerado seriamente la idea de que la planta pudiera estar engañándole.

 

Backster dice que intentó durante 13 minutos y 55 segundos conseguir una reacción de la planta haciendo cosas tales como sumergir una hoja en café caliente, pero no obtuvo respuesta. Un inquisidor menos devoto se habría rendido y marchado a casa en este momento, pero no Backster. Concluyó que la planta parecía aburrida. Entonces llegó su momento Eureka: "ya sé lo que voy a hacer: voy a quemar esa hoja de planta, la misma hoja que está conectada polígrafo." El porqué no está claro, ya que al quemarla (a) eliminaría su humedad, imposibilitando la medición de la respuesta galvánica y (b) dañaría su equipo conectado a la hoja. De todos modos, nos dice que había un problema para llevar a cabo su plan: no tenía fósforos. Afirma, sin embargo, que, estando a metro y medio de la planta, el polígrafo "entró en una agitación salvaje." En lugar de concluir que quizás el agua por fin llegó a la hoja o que algún otro evento natural estaba causando los movimientos de la aguja del polígrafo, Backster se convenció de que la planta estaba leyendo su mente y estaba reaccionando a su intención de quemarla. Este hecho nos permite hacer una inferencia interesante en este punto. No da ninguna indicación de que llegase a considerar otras explicaciones posibles. Esto puede parecer a algunos lectores algo bueno, una mente privilegiada que inmediatamente capta la verdad. Pero en realidad es un error porque tu intuición favorita puede estar equivocada. Lo curioso es que después de más de treinta años de experimentos, todavía no hay evidencia que Backster y sus muchos seguidores hayan comprendido la importancia de realizar comprobaciones en sus estudios de la presunta percepción de las plantas.

 

De todos modos, volviendo al experimento original, Backster admite que hizo un poco de truco en nombre de la ciencia: se fue a otra oficina, abrió el cajón del escritorio de una secretaria y sacó algunas cerillas. Cuando volvió a su experimento, encendió un fósforo, pero como cuidadoso observador científico que era, se dio cuenta de que la máquina estaba respondiendo tan agitadamente que no sería capaz de medir una perturbación adicional. Entonces, salió de la habitación. Cuando regresó a "la cosa se había normalizado otra vez, lo que me permitió obtener una observación de muy, muy alta calidad". No está claro lo que quiso decir por "una observación de muy, muy alta calidad". El verdadero genio de Backster se pone de manifiesto en su última observación sobre el experimento: "Cuando llegó mi compañero de prácticas, el también obtuvo lo mismo cuando intentaba quemar la hoja de la planta. Si fingía quemar la hoja, no había reacción. La planta era capaz de detectar la diferencia entre fingir que vas a hacer algo y tener la intención de hacerlo de verdad, lo cual es bastante interesante desde el punto de vista de la psicología de planta."

 

¿Psicología de la planta? Creo que Backster la inventó esa noche. Si hubiese tenido una mínima idea de lo importante que es tomar precauciones cuando se trata  de averiguar la causa de un fenómeno, habría actuado de forma muy diferente. El primer paso es definir claramente qué es lo que estás intentando probar y qué consiste en cada paso del procedimiento. Backster y su compañero no tienen una noción clara de la diferencia entre tener la intención de quemar la planta y simularlo. A continuación, debería haber buscado una mejor manera de medir la corriente eléctrica en las plantas que el uso de un detector de mentiras. Podría haber consultado con algunos expertos y configurar un experimento con el equipo adecuado. Una vez que queda claro qué se pretende probar y cómo, debería haberlo repetido veinte veces con la secretaria como encargada de dañar a la planta, de verdad o fingiéndolo, sin que él supiera cuál era su verdadera intención en cada prueba. Después le explicaría a una tercera persona cuándo pensaba que la secretaria tenía intención de dañar y cuándo no. Esta persona comprobaría si el polígrafo permitía efectivamente adivinar las intenciones de la secretaria.

 

Esa tercera persona también aseguraría que el experimentador no es capaz de ver lo que está haciendo la secretaria durante el experimento, no sea que se vea influenciado por algo en su comportamiento. Para estar seguros que no es algún gesto de la secretaria lo que provoca la reacción del polígrafo, deberían obligarla a hacer exactamente los mismos movimientos cuando tiene previsto quemar la planta y cuando solo finge. Debió haber hecho varios ensayos con varias plantas diferentes. Y probablemente no debería haber regado su planta antes de hacer el experimento, porque que los cambios de humedad afectan a las lecturas. El hecho es que Backster nunca hizo nada parecido a un experimento controlado y hoy no está más cerca que en 1966 de entender el porqué de sus los resultados. Los admiradores de Backster pueden decir sinceramente que su experimento ha sido repetido miles de veces en todo el mundo. Por desgracia, la repetibilidad sólo demuestra algo si el experimento original se realizó correctamente.

 

 

Sembrando y cosechando

 

Las pretensiones de Backster han sido recogidas y apoyadas por varias personas con conocimientos iguales a los suyos: el periodista Peter Tompkins y el jardinero Christopher O. Bird, autores de "La vida secreta de plantas" publicada en 1989, una presentación de la obra de Backster y otros "científicos" que supuestamente demuestra que las plantas perciben telepáticamente y experimentan emociones tales como miedo y el amor. Bird es el autor de un manual de jardinería y Tompkins tiene varios libros de "secretos": secretos de la gran pirámide (1997), La vida secreta de la naturaleza: viviendo en armonía con el mundo oculto de los espíritus de la naturaleza desde las hadas a los Quarks (1997) y Los secretos de la tierra: nuevas soluciones para restaurar nuestro planeta (1998).

 

Otro defensor del trabajo de Backster es Robert B. Stone, miembro de Mensa, y autor de La vida secreta de células, publicado 1994. Stone es también el autor del método Silva (el programa mental de José Silva de control y auto-sanación) y El método Silva: desbloquear el genio que llevamos dentro. Stone y Silva escribieron un libro juntos: Tú eres el sanador. Sin embargo, si uno busca en libros científicos, no encontrará ningún apoyo a la idea de que las plantas son telépatas o sienten emociones.

 

A pesar de la falta de apoyo científico de la noción de percepción de la planta, la idea es aceptada por muchos no sólo como verdadera sino como comprobada por numerosos estudios científicos. De hecho, el poder de las plantas para entender el pensamiento humano "leyendo" nuestros "campos bioenergéticos" es conocido entre parapsicólogos como el efecto Backster.

 

Los testimonios en defensa de las afirmaciones de Backster son típicos: Observe cómo se afirma de que experimento de Backster ha sido repetido muchas veces por diferentes personas. También observe que, como buenos narradores, estos defensores adornan el cuento con algunas exageraciones interesantes de su cosecha. Sin embargo, ninguno de estos testimonios, menciona los estudios críticos que no pudieron reproducir el efecto Backster y que explicaron por qué sus estudios eran defectuosos.

 

(...)

 

Claramente, Backster tiene sus seguidores que creen que ha hecho un trabajo extraordinario y fundamental en la ciencia. ¿Por qué no le han concedido el premio Nobel? ¿Por qué casi toda la comunidad científica lo ignora? La respuesta debería ser obvia. Sin embargo, Backster continúa su trabajo en el centro de investigación de Backster en San Diego, California, donde pretende ser capaz de demostrar que sus plantas responden a sus pensamientos amorosos e incluso obedecen sus mandatos.

 

 

Visualización remota

 

Uno de los mayores admiradores y defensores de Backster es el promotor de la visualización remota Ingo Swann ("Remote Viewing - La verdadera historia"). Swann afirma falsamente que el trabajo de Backster fue reconocido en los años ochenta por los neurobiólogos cuando se descubrió que las plantas tienen redes neuronales. En 1971, según Swann, Backster lo invitó a su escuela-laboratorio. Ingo afirma que él también hizo enloquecer a la aguja del polígrafo cuando pensó en quemar la planta con un fósforo encendido. Él era capaz de repetir el evento varias veces y luego no pudo conseguir ninguna respuesta. Swann concluye que la teoría de Backster debe ser la conclusión lógica. Por supuesto, ninguno de ellos piensa que podría ser un error o un engaño. A ninguno de los dos se le ocurre realizar un ensayo controlado.

 

"¿Qué significa eso," le pregunté. Entonces se me ocurrió un pensamiento muy extraño, tan asombroso que me causó escalofríos. "Quieres decir que ha aprendido que no voy en serio a quemar las hojas. Así que ahora sabe que no hay peligro."

 

"Backster sonrió. "Tú lo has dicho, no yo. Inténtalo con otro tipo de pensamiento amenazador". Así que pensé en echar ácido en la maceta. ¡Bingo! Pero pronto se repitió la misma "curva de aprendizaje". Ahora ya entendí en mi propia "realidad" que las plantas son inteligentes y telepáticas, como saben todos los amantes de las plantas. Pero que las plantas pudieran aprender a reconocer entre una intención humana verdadera y falsa constituyó una sorpresa. Así me topé con el concepto de "curva de aprendizaje" que en última instancia debía desempeñar un papel de la función en el desarrollo de la visión remota."

Pero Backster fue avanzando. "¿Crees que podrías influir en un metal o una sustancia química?" "No sé cómo influir en nada. Pero podría intentarlo. Durante varias semanas fui al laboratorio de Times Square a someter al polígrafo metales y productos químicos."

 

Este tipo de enfoque aficionado del experimento, reforzando ingenuamente las especulaciones como si fueran hechos establecidos por pruebas incontrovertibles, es típica de Backster y sus partidarios. Un científico nunca caería en tales razonamientos y especulaciones rudimentarias. Pero una persona ignorante podría ser fácilmente engañada por estos experimentos.

 

 

El efecto Baxter y la religión primitiva

 

Jim Cranford es otro defensor de Backster, porque le ha proporcionado la prueba de que las religiones animistas verdaderamente podían comunicarse con la vegetación.

 

"Aunque experimentos similares [al de Backster] se han repetido miles de veces, en todo el mundo, desde hace más de 15 años, no hemos podido comprender las implicaciones. Parte del problema es que Backster no es un "científico" y a esos tipos no les gusta admitir que nadie sabe nada. Es orgullo y arrogancia de la peor especie, pero no es inusual en el laboratorio. Incluso al resto de nosotros nos cuesta creer que los "primitivos" eran capaces de comunicarse con sus plantas a través de rituales y sacrificios. Simplemente rehusamos a creer que podría haber alguna "inteligencia" por aquí aparte de nosotros, cuando vivimos en todo momento en un mundo más inteligente que nosotros. Es obvio que nuestra visión colectiva de la religión primitiva necesita revisarse."

 

Por lo menos Cranford reconoce que Backster no es un científico. "Esos tipos" emplean unos métodos más cuidadosos cuando investigan las causas de un fenómeno.

 

Backster y la teosofía

 

Otro defensor de la ideas de Backster es el teósofo John Van Mater, que cree que su trabajo apoya la idea de que

 

"...Hay una fuerza vital, una energía cósmica que rodean a los seres vivos, compartidos por todos los reinos incluyendo al ser humano... La naturaleza es una gran hermandad de los seres, una simbiosis en muchos niveles, la mayoría de ella más allá de nuestra detección y entendimiento ordinario. El reino vegetal es una capa esencial de vitalidad o prana, que ayuda a proporcionar en su metabolismo una respiración, un órgano inteligente que produce y regula la atmósfera, así como transferencias de energía en la Biosfera del planeta viviente. Las plantas también son un eslabón en la cadena de los seres, en que cada reino o nivel necesita a los otros para poder funcionar y evolucionar. (Ver "Nuestros compañeros inteligentes, las plantas," John Van Mater, Jr., revista amanecer, abril / mayo de 1987 publicado por Theosophical University Press.)"

 

Por lo tanto, la ciencia chapucera de Backster se usa para apoyar conceptos metafísicos como la radiestesia, sanación, telepatía, visualización remota y quién sabe qué más "energías".

 

Aunque la ciencia ha rechazado las afirmaciones de Backster sobre plantas telepáticas y su "percepción primaria", Earthpulse.com, un sitio New Age UFO/ambientalista que vende libros de "ciencia de frontera", supuestamente encontró un botánico llamado Richard M. Klein (1923-1997) de la Universidad de Vermont que concedió credibilidad a La vida secreta de las plantas.

 

"Yo no puedo 'comprender una planta' ni 'sentir sus emanaciones' y no conozco a nadie que pueda hacerlo, aunque eso no resta un ápice de la posibilidad de que algunas personas puedan hacerlo..."

 

Palabras más verdaderas nunca fueron dichas. Lástima que el Dr. Klein no enseñó al Sr. Backster cómo llevar a cabo un estudio correcto de doble ciego. Así, Backster habría aprendido el uso adecuado de su polígrafo.

 

translated by Juan Salvador

 

Artículos

 

Galston, A. W. and C. L. Slayman. (1979). The not-so-secret life of plants. American Scientist, 67 337-344.

 

Horowitz, K. A., D.C. Lewis, and E. L. Gasteiger. 1975. Plant primary perception. Science 189: 478-480.

 

Kmetz, J. M. 1977. A study of primary perception in plants and animal life. Journal of the American Society for Psychical Research 71(2): 157-170.

 

Kmetz, John M. 1978. Plant perception. The Skeptical Inquirer.Spring/Summer, 57-61.

 

 

 

 

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Robert Todd Carroll